Seguro que de pequeños las habéis sufrido, y si no de mayores, las aftas o llagas son pequeñas úlceras de color blanco o amarillo y con borde rojo las cuales son bastante dolorosas.

Yo las sufrí bastante de pequeña, me acuerdo, incluso recuerdo el sabor, de aquellas «piruletas» que te compraban especiales para las llagas. Aquellas «piruletas» era el medicamento llamado Aftasone infantil, unas pastillas rojas con un sujetador de plástico blanco que servía para que chupásemos la pastilla y no nos la tragásemos y así conseguir un mayor efecto de su principio activo sobre las aftas o llagas que tuviésemos.

aftas o llagas

Sitios comunes donde se localizan las aftas o llagas

Suelen salir en el interior de los carrillos, en los labios, en la lengua, en el paladar y en la base de las encías.

Pero ¿cuáles son las causas por las que salen las aftas o llagas?

Las aftas o llagas bucales pueden salir tanto en edad infantil como en adulta y no son cancerosas, es decir, que son benignas.

Pueden salir por infecciones virales aunque algunas veces, no se conoce bien la causa del afta. Éstas serían las causas más frecuentes:

  • Pacientes de ortodoncia: debido a toda la aparatología que llevan (braquets, arcos, topes, etc) es más común que las sufran.
  • Un mordisco en la lengua o en la mejilla.
  • Un episodio de estrés emocional: en éstos casos, a mi me suelen salir herpes labiales, pero hay que dejar claro que no tienen nada que ver las aftas o llagas con los herpes.
  • Falta de vitaminas y minerales tales como el hierro, ácido fólico y vitamina B12.
  • Alergia a algún alimento
  • Cambios hormonales: por éste motivo, las mujeres somos más propensas a sufrir de aftas.

¿Cómo saber si sufre alguna afta o llaga en la boca de nuestro hijo?

Un afta o llaga no pasa desapercibida durante mucho tiempo, ya que como decía al principio, son úlceras bastante dolorosas y el niño lo notará en cuanto empiece a aparecer.

Entonces habrá que explorar la boca del niño y localizar las aftas que suelen aparecer por las mejillas, o los labios, paladar o en el borde de las encías. Veremos una o más manchas de color blanco o amarillo bien limitadas por un borde de color rojo.

Algunas veces la persona que sufre aftas puede tener fiebre, cierto malestar general o incluso se pueden inflamar los ganglios linfáticos con la aparición de las aftas.

El dolor de las aftas suele desaparecer al cabo de unos días y en la mayoría de los casos, las aftas o llagas desaparecen por completo solas al cabo de 7- 10 días, aunque se puede alargar algo más en el tiempo (3 semanas) para las aftas de mayor volumen.

¿Qué hacer cuando nuestro hijo tenga aftas o llagas en la boca?

Pues lo primero, explicarle al niño que lo que tiene no es malo, es una heridita que hay que cuidar y que le molestará un poco los primeros días.

Por supuesto, no deberá comer alimentos muy calientes, ni picantes ni condimentados y habrá que respetar que el niño pierda algo de apetito debido al dolor que le ocasiona la llaga en la boca.

¿Y si le duele mucho?

En la farmacia suelen vender medicamentos sin receta como el que decía yo al principio, que alivian el dolor. También existe algún remedio casero como enjuagues de agua con sal e incluso algunos colutorios suaves que podremos encontrar en cualquier supermercado o farmacia.

El afta o llaga no desaparece o aparece muy a menudo

Si tu hijo sufre aftas muy a menudo o no se le terminan de curar por sí solas, o si se le complica con bastante fiebre, diarrea, dolor de cabeza e incluso aparece alguna erupción cutánea, deberás llevarle al médico para buscar otras causas de su aparición.

Cómo prevenir su aparición

Siempre vamos a intentar que el niño lleve una alimentación correcta, que tenga todas las vitaminas que necesita. Además es muy importante mantener una buena higiene oral, así que se deberá cepillar los dientes después de cada comida y si el niño ya sabe usar el hilo dental, deberá utilizarlo en el último cepillado del día.


Como siempre os digo, cualquier complicación o duda, acudir a un profesional que nos explique y nos oriente sobre el tratamiento más adecuado para nuestro caso o el de nuestros hijos.