Nuestra rutina se basa en hábitos, buenos y algunos malos. Más sanos y menos sanos, pero son hábitos establecidos en nuestra vida y que cuesta cambiarlos. Como por ejemplo dejar de enjuagarse la boca después de cepillarse los dientes.

Los que me seguís de manera habitual ya lo sabéis e incluso seguro que lo habéis intentado dejar de hacer, pero como dije, os costará 21 días crear un nuevo hábito y no, no es programa de Samanta Villar.

Enjuagues la boca

No te enjuagues la boca después del cepillado.

«¿Pero por qué?»-me habéis preguntado con los ojos entrecerrados. Lógico, ahora vengo yo y te cambio toda tu rutina del cepillado y te digo que no debes mojar el cepillo de dientes y para colmo que tampoco debes enjuagarte.

Tienes razón, os debo una explicación más amplia del por qué de este cambio. Pues es sencillo, lee con atención

Por qué no debes enjuagarte después del cepillado

Siempre nos han metido miedo desde pequeños a lo peligroso que era tragarnos la pasta de dientes. Era como algo así entre tóxico y un veneno que no debía pasar de la garganta, pero ¿sabes el por qué de este miedo?, ¿te lo explicaron alguna vez?.

Pues ya lo hago yo, por el riesgo de fluorosis.

¿Fluor qué? Fluorosis, es una hipomineralización del esmalte que ocasiona manchas blancas que se vuelven marrones debido al exceso de ingesta de flúor.

Vaya, que si te tragabas la pasta, los dientes se te ponían marrones y eso sí que no. Por eso era super importante no tragarte la pasta de dientes y enjuagarte bien para escupir cualquier resto que quedase en ella.

Pero, las cosas cambian. Las investigaciones avanzan y los hábitos se deben ir cambiando a medida que se descubren que las cosas ya no se deben hacer como las hacíamos hace años.

La pasta de dientes es un complemento del cepillado con distintas sustancias que benefician nuestros dientes como es el caso del flúor. Pero claro, requiere un tiempo que haga su función y 2 minutos de cepillado no es suficiente.

Es como si te echas una crema en la cara y luego te la lavas, hombre, pues mucho efecto no te habrá hecho ¿no?. Pues con los dientes es igual.

Además, como apunte, en las aplicaciones de flúor en los niños o incluso en adultos, luego se avisa que no pueden ni enguajarse ni beber ni comer nada hasta pasados 30 minutos.

Riesgo de fluorosis

El riesgo de fluorosis, tal y como comenté en el post el flúor en los niños, por beber agua fluorada y la pequeña ingesta de flúor ocasionada por el cepillado de dientes es nula pero si que han crecido los casos de niños pequeños con caries en dientes de leche.

Por eso se ha modificado además la cantidad de ppm (partes por millón) de flúor en las pastas de dientes de los más pequeños.

Os lo recuerdo, que con tantas actualizaciones y la falta de ellas en algunas marcas de pastas de dientes, es normal dudar:

De 0 a 2 años: hasta 1000 ppm de flúor.

De 2 a 6 años: de 1000 a 1450 ppm de flúor

Más de 6 años: 1450 ppm de flúor

Cambia el hábito y pásate al escupitajo

Si, aunque lo veas raro, es lo mejor. Terminas y escupes, como hacen en las películas, ¿no te has fijado que nunca se enjuagan?.

Sobre los restos de comida que alguno me decía que se quedan en la boca. Tranquilidad, no tendrás los «paluegos» de un lado a otro. Al escupir salen.

Sensación de pasta en la boca. Nada, tampoco lo sentirás. Es más la sensación que creemos que vamos a tener a la realidad.

¿Y el colutorio?

Bien, gracias.

Pues si eres de usar colutorio, perfecto. Haces tus enjuagues con él sin problema, de hecho mira la etiqueta, DEBE de llevar flúor, si tienes un colutorio que no lo lleve, vete buscando otro.

Y en definitiva esto sería la explicación más sencilla a por qué no hay que enjuagarse la boca después del cepillado.

¿Vas a cambiar el hábito? Yo ya lo hice hace tiempo 😉